Caminaba por la noche
entre bares y cantinas
buscando en tanta confusión
encontrar un son latino. 

Pero en esas calles bohemias,
llenas de alienación,
solo rock encontraba
y ni siquiera en español.

Pues como dice el refrán;
el que busca a de encontrar,
así que después de un largo caminar
a un rustico lugar llegue.

Allí estaban esperando; los timbales, las maracas,
el teclado y la guitarra,
quédate con nosotros hermano,
q
ue aquí se arma la farra,
me dijo un tipo de acento cubano.

Así será pues mi amigo,
le dije un tanto emocionado,
a ver si para aderezar la espera,
me traes un lomito saltado,
y un  mojito bien helado.

De repente se oye un timbal,
las maracas vibraron,
un probando uno, dos, tres,
y que comience la fiesta,
que para el que no baila hay pena.

Van pasando a la par
cumbia, salsa, merenguitos y bachatas,
si no hay espacio no importa,
bailando pegado se goza mas.

Un mojito quedo chico,
pues que vengan muchos más,
que mi cuerpo ya delira
ante este grandioso compas.

Las botellas con piedritas
apoyando a las maracas,
con al gente que corea
y no deja de bailar.

Así se me fue la noche
y me embriague juergueando
al son latino de los versos
que escribió algún día un poeta.